
Pasito a paso, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña.
Le ofrece musica, convirtiendo la telaraña en arpa y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de tercipelo.
Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bie atada. Si no la ata, ella lo devora despues del amor.
Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que ama y huye antes de que la priosnera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.
¿Quien entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que esta a salvo de su saña, extraña a la araña.
Eduardo Galeano-Arañas

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